A veces platico con
mi compadre Genaro. No muy seguido, pero si es usual. El güey anda allá
en Zacatecas, la cuál él dice que es como una esfera de Dyson (una
ciudad en las paredes de una pecera gigante, para los no versados en
ciencia ficción y futurología). Siempre me ha caído de a madre bien,
ese cabrón. Por que es rete chido, por que cada que hablamos decimos
cantidad de tarugadas, por que las leyes del cosmos nos valen un comino
cuando estamos torciendo el mundo con frases bizarras como la del
título.
Es un tipo bien extraordinario, y lo menciono por lo mismo.
Les
agradezco mucho a todos los que firmaron, y que acudieron al regreso de
mi blog: mis hermanos los Batos, Jonas,Waldo, Pato y Wero; Nayeli,
chamaca bonita como te echo de menos; la Jash que tiene el poder de la
palabra; el Adame y sus acusaciones de enmariguanamiento; Gochi que
regresó de la India nomás para firmarme (no es cierto güey, ya se te
extrañaba); a Hilda, que espero le sigan gustando mis loqueras; y a
todos los demás que no los menciono por que no sé quienes fueron, pero
no hay bronca, con que sigan viniendo y comentando cuando puedan.
Escribo para ustedes, escribo para regresarles algo de lo mucho que me
han brindado en todas estas épocas que hemos pasado juntos.
Estoy
escribiendo un relato compuesto de varias historias cortas. Quien sabe,
tal vez pueda llegar a armar algo como una novela. Pero en lo que son
peras o son manzanas, aquí les dejo, para su deleite gozoso o su
crítica furibunda, un cacho de una historia que es un laberinto que es
una vida.
El devorador
Desde
que volví de la sierra he pensado mucho en la precesión de las
estaciones. En los caminos de los planetas y las edades de los mares.
En todas las noches, todas las nubes y todas las lunas que he
contemplado.
Los astrónomos dicen que en el centro de
Yo
comprendo a los astrónomos, por que sé que el universo no es sino
repeticiones, anillos concéntricos, sendas circulares, formas que se
imitan, se buscan, se destruyen.
Y al final, solo encuentran la nada.
Hay
un agujero negro en el centro de mi alma, que jala mis recuerdos y los
hace estallar en el olvido, dejándome sólo sombras, desparramadas en la
curva infinita del caracol que, a través de mí, desciende hasta el
vacío.
A mi alrededor, la vida gira, se aleja, regresa, me estrecha.
Se hunde en mí.


Si tu obsecion son los vegetales, la mia tambien lo fue por eso tenia ganas de regalarte un libro sobre el tema desde aca no puedo adjuntarte el cuento, encontre tu blog de casualidad mandame un mail y yo te lo envio, tenes mi correo y mi blog igual te dejo la direccion de la editorial www.dunken.com.ar pero mi idea es regalarlo no vendertelo, es casualidad.